Científicos analizaron datos sobre más de 4.000 especies de mamíferos, aves, reptiles y peces y registraron una disminución promedio en sus poblaciones del 68 por ciento en 46 años, según un informe publicado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
10 septiembre 2020 |
En los últimos 50 años, nuestro mundo se ha visto drásticamente transformado por una explosión del comercio global, el consumo y el crecimiento de la población humana, junto a una poderosa expansión urbanística. Esto está provocando una destrucción y degradación acelerada de la naturaleza, en un mundo donde ya se están sobreexplotando los recursos naturales a un ritmo sin precedentes. Las últimas áreas realmente vírgenes que aún quedan en el planeta se encuentran en unos pocos países. Como resultado de todo ello, nuestro mundo natural se está transformando más rápido que nunca.En las últimas décadas, la pérdida de biodiversidad ha sido en su mayoría efecto de los cambios en usos del suelo, convertiendo hábitats autóctonos originales en tierras de cultivo. Hasta un 75% de la superficie terrestre no cubierta de hielo ya ha sido alterada de manera significativa. Desde el siglo XVIII casi el 90% de los humedales del planeta ha desaparecido y las cartografías recientes globales muestran hasta qué punto las actividades humanas han alterado millones de kilómetros de ríos, sin dejar fuera la sobreexplotación de los océanos, amenazando así el propio bienestar humano . El cambio climático aún no está siendo la causa más importante de pérdida de biodiversidad, pero se analizará que en las próximas décadas alcance la misma importancia, o aún mayor.
El Índice Planeta Vivo (principal indicador del reporte), nos da cuenta de un desplome medio del 68% en las poblaciones analizadas de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces entre 1970 y 2016 (datos más recientes).Las tendencias poblacionales de las especies son importantes porque constituyen un buen indicador de la salud global de los ecosistemas. Pero medir la biodiversidad, la variedad de todos los seres vivos, es una cuestión compleja, por lo que no existe una medida única capaz de reflejar todos los cambios que se van produciendo. Aun así, la inmensa mayoría de los indicadores usados muestran un claro declive neto a lo largo de las últimas décadas.
Para construir este indicador se han utilizado grupos de datos de poblaciones silvestres. El IPV recoge estas tendencias poblacionales para calcular sus cambios porcentuales medios en términos de abundancia desde 1970. El índice de este año incluye casi 400 especies nuevas y 4.870 nuevas poblaciones.
En la actualidad, el IPV solo recopila datos de especies de vertebrados, pues históricamente han recibido un mayor seguimiento, pero estamos llevando a cabo importantes esfuerzos para incorporar datos sobre especies de invertebrados a medida que intentamos ampliar nuestros conocimientos sobre los cambios en las poblaciones silvestres .
Es crucial comprender que la destrucción de los hábitats y de los ecosistemas no es una mera cuestión ambiental, sino un auténtico desafío para la economía, el desarrollo, la seguridad global, y también un grave problema ético y moral, ya que es un tema de autoprotección. Las reservas disponibles de recursos naturales renovables y no renovables que sustentan la vida humana (plantas, animales, aire, agua, suelos, minerales, etc.) pueden describirse como “capital natural” y suministran un flujo de beneficios a las personas, tanto a nivel local como global; regulan el clima, aseguran la polinización y el control de plagas y reducen el impacto de las catástrofes naturales. A estos beneficios se les llama “servicios ecosistémicos”.