El fenómeno ocurre con relativa frecuencia entre finales de la primavera y principios del otoño debido a las constantes tormentas de arena que se forman en esa vasta zona del norte de África, pero este año adquiere una especial importancia ante el embate del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, según los expertos.
Por ese motivo las autoridades sanitarias recomiendan a los pacientes, tantos de Covid-19 como de asma u otras enfermedades de esa índole, extremar las medidas de seguridad para evitar un agravamiento en su condición.
De igual forma, los especialistas informaron que la llegada de esta nube al territorio centroamericano traerá aparejado un ambiente seco y caluroso que reducirá las precipitaciones e inhibirá la formación de ciclones tropicales en la zona.
Esta capa de partículas que viaja por la atmósfera se caracteriza por traer una masa de aire caliente con muy poca humedad, la cual contiene materiales biológicos y químicos -como hongos, bacterias, virus, esporas, ácaros, pesticidas-, que resultan potencialmente dañinos a la salud respiratoria.
Sin embargo, también constituye el mayor fertilizante natural de los bosques, principalmente en la región amazónica, pues es rico en carbonatos, nitratos, calcio, magnesio, entre otros componentes.
Aunque en muchas ocasiones resulta imperceptible a simple vista, se sugiere el uso de lentes protectores, mascarilla, lavarse las manos, no tocarse los ojos con las manos y utilizar ropa cubierta, además de cubrir alimentos y agua para evitar su contaminación.